Luchando

Lucho por los sentimientos con la fuerza de un coloso, muy consciente y enterado que el amor es caprichoso.

lunes, 13 de enero de 2014

♥O2

Ella estaba rota, perdida, vacía... No encontraba nada que la sacase de aquel estado de apatía que sentía desde hacía tanto, salvo el fútbol, con suerte dos veces a la semana podía permitirse escapar de aquella realidad en la que se sentía atrapada y desahogarse, de la que no había manera alguna de salir. Hasta que apareció Él. Con sus buenas intenciones, sus buenas palabras y su insistencia. El caos que ella sentía en aquel momento no era comparable con nada, el pequeño mundo que había tenido que crearse para poder vivir, su fútbol su equipo, animar era su vida..., se desmoronaba solo con las palabras dulces que él la dedicaba, ella se sentía muerta en vida, como un juguete roto, se lo dijo a él, y aún así no desistió, sabía que ella estaba rota, que no sabía amar, que la habían herido tanto que ella ya no creía en nada, tenía el alma destrozada y el corazón herido de muerte por traiciones, desengaños y decepciones pero aún así el decidió arreglarlo, se le puso entre ceja y ceja hacerla felíz, hacer de ella la mujer más afortunada del mundo.
La enseñó que se podía confiar en alguien, que se podía creer en el amor, buenas palabras, buenas intenciones. Él no ha fallado y ella tampoco. No llevan mucho juntos, no ha sido fácil ni lo será puesto que la distancia es dura, cada segundo que hablan, cada minuto es único, el corazón de ella está arreglado gracias a él, pero aún existe el miedo de que se vaya y no vuelva, el miedo de que la oscuridad regrese a su mundo y vuelva a hacerla prisionera en ese foso en el que ha estado retenida durante meses, aquel pozo que la volvió fría y la cambió para siempre.
Ella se consideraba una chica fría, dura, sin sentimientos, pero se recordó a sí misma, que hasta los más grandes tienen sentimientos, que hasta las bestias más fieras lloran, pero ella ya no lloraba por desdicha, ella lloraba porque él la hace felíz, ha desmoronado su mundo, lo ha puesto patas arriba, la ha tratado y la ha valorado como nadie nunca lo había echo, ella le ama, y le ama con locura, siente la misma pasión con él que con su otro amor, el FÚTBOL.
La respeta con defectos y virtudes, con sus gustos, él sabe de sobra que a ella la gusta ese deporte, que la gusta visitar el campo y ver a su otro amor, su pasión por esa cultura, les gusta a los dos la misma música, las mismas aficiones casi, lo único malo es la distancia, para ella al caer la noche es muy duro porque a pesar de hablar con él por teléfono no es lo mismo, a ella la gusta tocarle, mirarle a la cara decirle lo que siente, ha aprendido a no callarse las cosas y con él funciona, la comunicación es importante, ella no le va a fallar y se nota a la legua que pierde el culo por él, y él igual.
Saben que las buenas historias se construyen poco a poco, despacito y con buena letra, partido a partido. 
Ella cree que esta historia es la buena, es la que va a poner punto y final a sus demonios más oscuros.
Ella ha vuelto a creer en el amor, porque tiene al chico con el que siempre había soñado, que tiene más de lo que ella ha necesitado siempre, que se porta como nadie, la cuida más de lo que la ha cuidado cualquier persona, está pendiente de ella de que no la falte de nada, un simple abrazo de él para ella lo es todo... Las despedidas son duras porque luego apenas se ven, solo un día a la semana, y sueñan con poder hacerlo más veces de pasar más tiempo juntos, pero saben de sobra que las prisas no son buenas, y no les queda otro remedio más que esperar.
Son felices y ninguno de los dos va a permitir que nada ni nadie se interponga en esa relación, puesto que los dos son fieles y fieros guerreros, y lucharan a muerte por proteger lo suyo.

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