Quiero dejar de rayarme cada dos por tres, quiero no tener miedo de las decepciones y aceptar el fracaso o la victoria.
Quiero sonreír, pero sin motivo, tener algo a lo que agarrarme, para sentirme viva.
Quiero tantas cosas que no me conformo sólo con una, las necesito todas para completarme.
Sonreír y poder complacer a los demás. Aceptar que le importo a alguien, aceptar que lo que se fue no volverá...
Lo último es más complicado, dicen que para olvidar a una persona necesitas la mitad del tiempo que has empleado a su lado. Yo sólo llevo dos meses sin poder verle, ni sentirle ni hablar con él. No me gusta la idea de tener que estar casi un año para olvidarle, porque para mí a su lado era todo perfecto.
Cuando más fuerte creí que eran los muros que mi cabeza habían formado para olvidar parecen ir fracturandose poco a poco. Antiguos recuerdos se filtran en mi mente, y hacen que me ponga triste, que me raye y que piense. Las cicatrices escuecen, incluso duelen y ese dolor persistirá durante un tiempo.
No me gusta, intento volver a ser felíz y lo único que consigo es hacerme más daño. No sé si estoy preparada para todo lo que pueda venir. Mi cabeza dice que si, y mi alma se rompió hace ya un tiempo, y aún no parece que vaya a querer recuperarse.
Asumo los palos que he recibido, pero no sé que hacer con ellos, no puedo creer que todo está bien, cuando en realidad lloro más de lo que me río.
No lloro con los ojos, lo que me llora es un corazón que se lamenta del daño que a recibido. Intento no pensarlo pero no puedo.
Pasaré de página, cambiaré de libro, empezaré mi vida, pero sé que no seré la misma. No quisiera dañar a nadie, porque no le deseo a nadie lo que yo sufro a diario.
Una guerra interior por intentar dar el 100% de mí, y que apenas me salga un 10%, no. Ni siquiera llega al 10%, me quedo atascada y el miedo me impide ver más allá.
Ese miedo que me cala los huesos, que hace que no sepa cómo reaccionar...
No sé ser cariñosa, no soy una persona afectiva, rehuyo el contacto de otra persona, por miedo. Soy más bien solitaria. Desconfío por naturaleza, no me gustan muchas cosas con las que convivo, pero si la vida no tratase de joderme me preocuparía. No sé vivir sin sufrir, sólo lo supe hacer cuando le tuve a mi lado, me enseñó a vivir, a sonreír y conocí la felicidad, aunque fuese por un período corto. Después volví a caer al pozo. Me a costado levantarme y ahora soy diferente, no sé que quiero realmente, sé que necesito mi espacio, tiempo para mí, no quisiera atarme a nadie, por miedo. Tampoco quiero cometer los mismo errores, dejar a mis amigas de lado por un chico, aunque me sienta bien.
He conocido buena gente, me han sacado del pozo y he rozado la luz, pero a diario vuelvo a caer, cuando llego a casa siempre le doy mil vueltas al coco y mientras tanto, sigo sin conseguir nada.
Me fumo uno y generalmente me olvido de todo, pero por la razón que sea siempre veo algún detalle que me recuerda todo de golpe.
El banco donde nos dimos el primer beso y desde ahí todo lo demás, repaso nuestra historia de memoria, arrepintiendome de las cosas que no hice.
Ojalá tuviesemos la opción de borrar todo lo que nos ha echo daño. Pero del pasado no puedes huir, porque siempre habrá un olor, una canción, una fecha, que te recuerde a esa persona, y entonces ahí, volverás a caer.