Luchando

Lucho por los sentimientos con la fuerza de un coloso, muy consciente y enterado que el amor es caprichoso.

viernes, 29 de marzo de 2013

Extraña y familiar.

Esa sensación tan extraña que te entra cuando te miras al espejo y ves a esa extraña familiar, esa persona que tiene tus mismos ojos, el mismo pelo, la misma expresión, todo igual que tú. Esa que es tú pero sin serlo.
Esa persona que miras en el espejo y no reconoces, que a pesar de ser tú, te das cuenta de que es completamente diferente, a pesar de los rasgos.

Esa sensación la tengo yo. No me reconozco cuando me miro en el espejo, me veo más delgada, una mirada profundamente triste, perdida, una sonrisa desgarrada, un cuerpo sin alegría, un alma y un corazón vacíos.

Siendo la misma, tan acostumbrada a la soledad, no me he dado cuenta de lo que he perdido, lo más importante, Yo.

Me dejado llevar por la tristeza y la soledad. Me he perdido tanto de mí, que no puedo dar el 100% de lo que de verdad soy.

No me reconozco. Y no me gusta esa sensación. Quiero mirarme en el espejo y recuperarme, notar que sigo presente en cada milímetro de ese material. Notar que vuelvo a sentirme llena y no tan vacía, porque ahora mismo no soy más que un cuerpo, una vasija, que ha perdido lo más profundo de su ser, lo más esencial, Mi Vida.

Tengo que recuperar lo que soy a cada momento, a sonreír por cualquier cosa, joder... Quiero ser yo de nuevo. Quiero vivir, soy joven, y si sólo puedo andar, comer y dormir, sinceramente.... Estoy demasiado perdida.

Esa extraña familiar, que se dedica a mirarme sarcásticamente desde el otro lado, disfrutando de la mierda que está viendo. Me lo debo a mi y se lo debo al espejo, para desterrar a esa extraña familiar que me putea cada vez que la veo, en el espejo, en un reflejo en cualquier parte.
Esa parte hija de puta que todos tenemos, esa que me mira. La que me desafía y se regocija de mis miserias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario