"Y vuelvo a estar, más loco que de atar, dibujo corazones, después de echar mi aliento en los cristales de tu voz, y vuelvo a respirar, tu aire y mis pulmones, se llenan de la vida que me quitas al andar, en otras direcciones, de las que sigo yo... Que pronto me olvidaste.."
Una canción que escuchas mientras miras por la ventana de un autobús, que refleja exactamente lo que sientes, ella, la música, es la única que te entiende, no importa tu estado de ánimo, tu humor o la compañía...
Ella te cala fuerte, se te mete en la cabeza, te obliga a sentir. Una misma canción, según cuando la escuches, duele más o duele menos.
Esta para mi, el comienzo, la perdición de mi cabeza, quizás tenga razón y haya perdido la poca cordura que me quedaba.
Puesto que me desago por dentro, me quemo, siento, tiemblo, lloro, ahogo el grito de frustración que se empieza a formar en lo más profundo de mi garganta, a veces ni me inmuto, otras sin embargo, tales son las ganas de llorar que no puedo evitarli, me pongo triste y hasta la canción más alegre y efusiva me quita las ganas de todo.
¿Canciones de amor?, para cuando estás enamorado, cuando lo único que quieres es desaparecer te resultan un sueño lejano, un sentimiento de película, una desgracia hiperactiva, que te deprime a medida que te identificas junto a tus recuerdos en su melodía, la base instrumental, te resulta deprimente, a veces la letra es empalagosa y te preguntas si tu lo has sido también.
Miles de porqués, por tres minutos de canción.
Cuando tu unico consuelo es ella, la música. Sabes que ella no te abandona.
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