Luchando

Lucho por los sentimientos con la fuerza de un coloso, muy consciente y enterado que el amor es caprichoso.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Pasados

Como cada noche desde hace tiempo..
Me tumbo en la cama y no puedo evitar pensar y recordar.
Los buenos tiempos, en los que era feliz, no me preocupaba de nada, pues tenía quien me esperaba, quien se preocupaba por mi y me quería.
Ahora solo tengo el vacio de un recuerdo que cada vez se desvanece más.
El año pasado se fue mi gran apoyo, una persona a la que quería como a la hermana mayor que nunca tuve, que me daba el mejor consejo y que siempre tenía una sonrisa preparada para cualquier ocasión.
También este año se fue la persona que ocupó el cien por cien de mi vida, mis ganas y mi alegría, la razón por la que me levantaba cada dia, la persona que más me apoyó cuando ella se fue, se convirtió en mi mejor amigo, mi novio ya lo era, pensamos en un futuro juntos mientras me sacaba de mi dolor, me respaldaba... Y ahora no queda nada...
Unas pocas fotos, mensajes antiguos que al leerlos me hacen revivir lo que sentía en el momento, pero luego caigo en que nada volverá a ser igual. Que los que se han marchado ya no vuelven, y los que quedamos somos los que perdemos.
Mis ganas de vivir han ido en decadencia a medida que pasan los días, preguntandome a diario si realmente me merece la pena seguir aquí, si mi sitio no está en otra parte, si soy yo la que tiene que irse y no los demás.
Dejar de sufrir, remontar el vuelo, vivir con ganas y no por costumbre.
Respiro porque es un gesto automático, al igual que mirar el móvil y esperar su mensaje, ese mensaje que no llegará nunca, ese mensaje...

Como cada noche me acuesto llorando, me duelen las cicatrices que me ha dejado el pasado, que son de esas que con el tiempo sólo se disimulan pero no desaparecen, son de esas que se abren a cada instante en el que no desconecte la mente.

Y lloro y llorare y pasará el tiempo y lo seguiré haciendo, buscando el triste destino que acompañe a mi vida, quiero conservar los pocos recuerdos que me quedan, y no perderlos, recordar que esas cicatrices han pasado por algo y no han sido en vano.

Por ella. Por mí. Por ellos. Por los que hemos quedado y seguimos sufriendo.

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