Noches en las que el silecio es tu mejor cobijo, en las que el peor de los momentos se vuelve absurdo.
Dejé de pensar en que hacer con mi vida, de lastimarme. Claramente aún me duelen las cosas, pero no sé si pasar página o cambiar de libro.
No estaré conforme con nada, ya no sé si creer en Dios, Buda o el karma. Pero sólo espero que se me pague por lo sufrido, que se me recompensen las lagrimas derramadas y las horas ahogandome en la almohada.
Privilegios perdidos, difícilmente pueden ser recuperados, el esfuerzo y el sacrificio, tampoco serán en vano. Todo lo bueno llega, perl es duro aceptarlo, cuando ya habías entrafo en comunión con tu oscuridad personal, la luz podrá molestar pero estará ahí para que la recibas
Decidete si quieres empezar a ver color en tu vida, si quieres sonreír.
A mi me la suda lo que me digan, pero no todo, temgo un cierto límite de paciencia y tanta ira y odio dentro que es muy probable que estalle con quien menos lo merezca.
No importa, ya no puedo perder más de lo que no tengo, no puedo morir si ya estoy muerta. Pero me puedo plantear abrazar esa luz, olvidarme de rayadas, aceptar que hay gente que aún apuesta por mí. Que está ahi cuando estoy mal.
Tal vez no sonrío, o si lo hago no tarda en desaparecer.
No sé si estoy preparada para decirle adiós del todo al pasado, al fin y al cabo ha sido.mucho tiempo...
No sé que hacer.
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