Que para volar lejos, primero tengo que tener alas.
Mis ganas de volar van aumentando por momentos, tengo ganas de salir fuera y ver el mundo, quiero viajar, conocer países, culturas y demás.
Sigue sin gustarme la gente, rechazo involuntario, pero necesario.
Me gustaba que me hicieran cosquillas, hacía que me sintiera pequeña. Pero eso eran demasiados privilegios de piel como para que luego te fallen.
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